
Después de dos años en La Lata de Aravaca haciéndonos disfrutar de sus tapas y pinchos, Guillermo al frente de la cocina, su gran pasión y en la que es un free- lance totalmente autodidacta, ha abierto un nuevo restaurante hace ahora un año, en el que cualquier comida o cena son una fiesta gastronómica.

Calidad sobretodo en esta cocina genuinamente española y tradicional en la que las materias primas están mimadas, aún más que cuidadas, con una elaboración precisa y perfecta capaz de satisfacer al cliente más exigente y que hace de Alizaque, una casa donde cada detalle está tan cuidado como su cocina, uno de los sitios donde ir a disfrutar de la buena gastronomía española en un ambiente refinado y discreto.
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Es difícil y hasta injusto destacar un plato sobre otro, pero se pueden mencionar desde unas excelentes anchoas y boquerones, la ensalada de tomate y ventresca o las mollejas de cordero que hasta a quien no guste de la casquería le habrán de encantar, igual que los callos con garbanzos. También resultan sorprendentes los huevos rotos con jamón ibérico, cortado en lajas finísimas formando un conjunto meloso y lleno de sabor. El solomillo al vapor para quien aprecie la carne poco hecha y la merluza en salsa verde con almejas, entre los pescados, son otros platos sobresalientes. De los postres, todos caseros y que resultan ligeros y deliciosos, cabe mencionar el flan de café, el pai de limón y la tarta de queso. A diario, un guiso diferente (L: Alubias rojas de Tolosa; M: Patatas con almejas y rape; X: Cocido; J: Lentejas; V: Judiones con bogavante y siempre, el arroz con carabineros y sepia (min. 2 pers.) así como una seleccionada bodega acorde con la calidad de su cocina.
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